Los estudiantes con formación política eran transferidos a otras normales para desorganizarlos

Texto: Marlén Castro

Fotografía: José Luis de la Cruz

 

Mi nombre es Roberto Gante Palacios. Pertenezco a la generación 1979-1983. En mi generación ingresamos 120 estudiantes en septiembre, pero luego en noviembre, la Secretaría de Educación Pública (SEP) abrió otro grupo de 40 integrantes, de tal forma que mi generación estuvo compuesta de 160 estudiantes en total.

 

Cuando ingresé tenía 15 años. Ya no se estudiaba ahí la secundaria, solamente la licenciatura en educación. Cuando terminé la Normal tenía 19 años. El año que salí se publicó un decreto que establecía que, a partir del año siguiente, para estudiar la Normal se debía tener estudios de bachillerato. Yo todavía ingresé sólo con secundaria. Ahora tengo 56 años.

 

De mi generación el secretario general del Comité Estudiantil Ricardo Flores Magón fue Inocencio Vázquez, quien ya falleció.

 

En 1981 y 1982 tuve el cargo de secretario de Actas y acuerdos y en el periodo 1982-1983 fui delegado nacional de la Normal Raúl Isidro Burgos ante la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM).

 

En mi época de estudiante hablábamos de infiltrados pero en realidad era difícil de demostrar que los había y quiénes eran. Era notable un grupo de estudiantes que obedecían a la dirección de la escuela y no participaban en las actividades que planeaba el Comité Estudiantil y tampoco teníamos manera de obligarlos porque la dirección los apapachaba.

 

Un año antes de que yo ingresara, el Comité Estudiantil de ese momento perdió una huelga. El año que yo ingresé no había Comité Estudiantil porque el de 1978 que organizó la huelga fue disuelto. Decíamos entonces que habían sido expulsados pero en realidad fueron transferidos a otras normales rurales.

 

Esa fue una estrategia muy común en esa década: a los estudiantes que encabezaban algún movimiento o tenían mayor formación política los mandaban a otras normales, entre más lejos mejor. Los dispersaban y así el gobierno y la autoridad educativa terminaban los movimientos o cualquier intento de organización.

 

En 1980, los estudiantes de tercer año, comenzaron a reorganizarse para nombrar a un Comité Estudiantil. No recuerdo la fecha exacta pero una noche de ese año cayó El Ejército y la Policía Federal a la Normal y sacó a todos los estudiantes de sus dormitorios y los concentró en la terraza.

 

Yo no estaba en ese momento en la Normal, una comisión muy grande andábamos en Tixtla. Llegamos cuando todos estaban en la terraza. Éramos como unos 120. Aparecimos de repente en la terraza. Los soldados y policías creo que se asustaron al vernos llegar a tantos, pero afortunadamente ahí estaba el director y les explicó que éramos estudiantes.

 

Justificaron su presencia diciendo que querían hacer un pase de lista y saber qué nos hacía falta, pero nosotros ya sabíamos que estaban ahí para amedrentarnos por nuestro intento para reorganizar al Comité Estudiantil.

 

La Normal era vigilada permanentemente por la Secretaría de Gobernación. Eso sí era muy evidente. La escuela no tenía entonces bardas y cualquiera podía ingresar. Veíamos siempre a gente que nada tenía que ver con la Normal.

 

En una ocasión, al final de una reunión, se me acercó un joven alto, bien vestido, y me preguntó si yo conocía a Roberto Gante, o sea, me preguntó a mí por mí. Era evidente que sabía quién era yo. Se presentó formalmente y de forma abierta me dijo que era de Gobernación y estaba ahí para conocer la información sobre nuestras demandas. Mis compañeros querían que lo echáramos, pero yo les dije que aprovecháramos su presencia ahí para enviarle la información que queríamos que tuvieran sobre nosotros las autoridades.

 

El gobierno ensayó formas novedosas con nosotros. Esto ya no ocurrió en los setentas pero da una idea de los métodos que se empleaban. Fue en 1984. Un secretario general fue expulsado de la Normal porque prácticamente reprobó todas las materias de su segundo año. Las autoridades de la Secretaría de Educación metieron a trabajar a dos mujeres, que no eran profesoras y nada sabían de las materias, pero eran muy bonitas.

 

Estas profesoras jalaron a varios de los estudiantes, entre ellos, al secretario general. Ellas vivían ahí, como todos los profesores. Invitaban a los muchachos a estar en sus cuartos, les daban bebidas y como eran muy bonitas ellos caían.

 

*En estos años, de 1975 a 1981 gobernó Guerrero Rubén Figueroa Figueroa, quien fue secuestrado por el movimiento guerrillero que encabezaba Lucio Cabañas Barrientos, el profesor rural egresado de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos. Figueroa fue secuestrado el 30 de mayo de 1974 en plena campaña política como candidato a gobernador.

 

 

Este es el tercer testimonio de nuestro especial Ayotzinapa. Vivir Infiltrado (segunda parte).

Tags